Coloca el farro en un bowl y vierte suficiente agua caliente para cubrirlo por una pulgada. Déjalo remojar 30 minutos.
Calienta el aceite a fuego medio en un sartén. Agrega los shallots. Cocina, moviendo, hasta que empiecen a suavizarse, como 3 minutos. Agrega los hongos frescos. Cocina, moviendo, hasta que empiecen a ablandarse y soltar su juguito. Agrega las hierbas frescas, el ajo y sazona con sal y pimienta. Sigue cocinando, moviendo seguido, hasta que los hongos estén tiernos, unos 5 minutos.
Escurre el farro y agrégalo al sartén. Cocina, moviendo, hasta que los granos se separen y empiecen a sonar un poquito, como 5 minutos.
Agrega el vino y cocina hasta que se reduzca. Luego agrega todo el caldo menos 1 taza y deja que hierva suave. Tapa y cocina 40 minutos o hasta que el farro esté tierno. Destapa, agrega el Mascarpone y el Parmesan rallado, y sigue moviendo. Prueba y agrega más sal y pimienta si hace falta. Tapa otra vez y cocina 10 minutos más.
Debe quedar algo de líquido en la olla, pero no demasiado. Si el farro está sumergido en caldo, sube el fuego y cocina hasta que quede solo lo suficiente para humedecer los granos, como una salsa. Si no tiene suficiente, agrega el caldo restante. Tapa y deja a fuego bien bajito hasta servir.
Para hacer la ricotta batida, coloca ricotta, aceite de oliva, Pecorino rallado y sal y pimienta en un procesador de alimentos y procesa hasta que quede ligera y aireada.
Para servir, pon cucharadas de ricotta en un plato y agrega el farro encima. Decora con albahaca fresca, pimienta y tomillo.