Espinaca congelada picada, como 1 taza (descongelada y escurrida)
2 frascos pequeños de alcachofas, escurridas y picadas
Sal y pimienta
Salsa pesto
Ajo en polvo
Hojuelas de pimiento rojo
Romero fresco picado
Para la masa: En el bowl de una batidora con la paleta, combina la leche, la levadura y el azúcar. Déjalo reposar 10 minutos. Cuando esté espumoso, agrega el huevo y la mantequilla derretida y mezcla. Agrega la mitad de la harina y mezcla hasta que se forme una masa flojita. Quita la paleta y cambia al gancho de amasar. Agrega el resto de la harina y mezcla hasta que la harina esté completamente incorporada y uniforme, unos 4 a 5 minutos, y empiece a formarse una bola. Si la masa se siente demasiado pegajosa, agrega un poco de harina (1 cda a la vez y no más de 3). Saca de la batidora y amasa a mano por 5 minutos.
Coloca en un bowl aceitado y cubre con plástico. Deja reposar a temperatura ambiente por 1 hora o hasta que doble su tamaño.
Mientras la masa sube, haz el relleno. En un bowl mediano, combina el mascarpone, el ajo en polvo, la espinaca descongelada, las alcachofas y el pesto. Agrega los quesos rallados y sigue mezclando hasta que todo esté incorporado. Sazona con sal, pimienta y hojuelas de pimiento rojo. Reserva hasta usar.
Forra un molde de pan con papel pergamino.
Cuando la masa haya doblado su tamaño, dale un puñetazo para sacarle el aire y pásala a una superficie enharinada. Estira la masa en un rectángulo. Unta el relleno de manera uniforme por toda la masa. Corta el rectángulo en unos 16 cuadrados iguales. Apila los cuadrados y acomódalos verticalmente en el molde preparado***
Precalienta el horno a 350, cubre el molde con una toalla limpia y deja subir unos 30 minutos, hasta que se vea inflado.
Cuando esté listo para hornear, barniza la parte de arriba del pan con mantequilla derretida y hornea por 35 a 40 minutos o hasta que la parte de arriba esté dorada.