Spaghetti squash, cortado a la mitad y sin semillas
Pollo molido, salchicha o carne de res
Creme fraiche
Albahaca, un puñado
Aceite de oliva
3-4 dientes de ajo, enteros pero machacados
Limón, jugo y ralladura
Salsa de tomate
Queso asiago
Queso gruyere
Cebolla, en rodajas, yo usé media
Pimientos, en rodajas, yo usé 1
Paprika ahumada
Hojuelas de chile rojo
Sal y pimienta
Salvia frita, para servir
Albahaca fresca, para servir
Precalienta el horno a 400 grados y forra una bandeja con papel pergamino. Hornea primero la calabaza por 10 minutos. Sácala del horno.
Calienta una sartén con aceite de oliva a fuego alto. Agrega las rodajas de pimiento y cebolla y cocina hasta que estén un chin translúcidas. Agrega el pollo y sazona con sal, pimienta, paprika ahumada y hojuelas de chile rojo. Después de 2 minutos, agrega la salsa de tomate y cocina 5 minutos más. El pollo no estará completamente cocido, termina en el horno. Reserva.
Para hacer la salsa de albahaca, en un procesador pequeño agrega un puñado de hojas de albahaca, aceite de oliva, limón, sal y pimienta. Pulsa hasta que se combine.
Coloca la calabaza en un molde para hornear y unta los lados cortados con la salsa de albahaca, luego sazona con sal y pimienta. Coloca 2 dientes de ajo machacados en el centro de cada mitad. Si usas creme fraiche, agrégala en el centro y luego reparte el pollo molido con salsa de tomate en cada spaghetti squash.
Agrega gruyere y asiago por encima, espolvorea más pimienta y hojuelas de chile rojo. Lleva al horno y hornea de 30 a 40 minutos, hasta que la calabaza esté tierna y el queso derretido.